viernes, 30 de octubre de 2009

Neblina

neblina Ahora en la semana tuve un altercado con un usuario que me dejo un mal sabor de boca y justo a la hora de la comida y el resto del día me la pase triste y cabizbajo y ya en la noche me dormí con coraje y pedí en mi oración que me tranquilizaran el alma.
Pues bien al día siguiente al salir para ir a mi trabajo vi lo que tenía ya muuuucho muuuuucho tiempo sin ver, neblina. Me encanta la neblina y siempre me trae gratos recuerdos, como de cuando era niño y llegamos al estado a vivir, todas mañanas había neblina y recuerdo ya la luz del
día y yo regresando de las tortillas y caminando y la neblina huyendo entre mis pies.
Y eso automáticamente me trae otro recuerdo de esa misma época cuando había muchas, muchas flores silvestres y los girasoles no los tenía que comprar en la florería sino que podía cortarlos libremente de la tierra y mi primera noche en el estado, toda iluminada por las luciérnagas, parecía como si las estrellas hubieran bajado a la tierra.
Comprendan que todos estos acontecimientos eran cosas maravillosas para mí, que fui niño citadino donde jugaba dentro de mi casa y la única neblina que conocía era la negra que salía del escape de los camiones. Aunque… ¿de que cosas no se maravilla un niño?.
La Neblina también me recuerda los días en la facultad, las clases matutinas, llegar temprano a la escuela y caminar por entre los árboles para ir a los salones de agrícola donde nos daban nuestras clases y no ver nada a 5 metros por causa de ella.
Siempre he sido… había sido fan de los amaneceres, me gustaba mirar por la ventana del camión camino a la facu y disfrutar del espectáculo matutino de cómo un azul marino “humedo”, se transformaba por un azul cielo, pasando por los tonos rojos naranjas y amarillos.
Todos estos recuerdos vinieron a mi mente cuando vi la neblina y si, mi alma se apaciguo. Y a todo esto me pregunto ¿Por qué es que perdemos la capacidad de maravillarnos en los detalles mientras vamos creciendo?

2 Comentarios:

Suzette Matadamas dijo...

jajaja, La neblin ade la FESC...èsa si era neblina.
Cuando bajaba del "Inter-Ranchos" a las 7am no se veìa nada al llegar a la escuela. Parecìa que llegaba a Comala, tal como la describìa Juan Rulfo.

Saludos

SergioDomingo dijo...

Jaja...

Este post si me gusto... por el hecho que siempre podemos maravillarnos de cosas como estas, y no simplemente refunfuñar como muchas otras personas lo hacen.
Maravillosa capacidad reflexiva y contemplativa.
Saludos